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martes, 7 de abril de 2015

Incidentes de una familia disfuncional

1
Cuando la madre le pide a la hija llenar el plato de mole al padre, la hija, molesta de esta repetitiva escena; no hace más que enfurecerse sutilmente, tomar la cazuela de barro por ambas orejas y azotarla fuertemente contra el cráneo cano de su padre. Quedando lleno de mole, el padre y el plato.


2
No era llanto, ni siquiera lloriqueo. Lo que emanaba de aquel bebé era toda una erupción grotesca, lágrimas sí pero también mocos, saliva, sudor, pataleos y gritos. Un acto tan insoportable como el más. El tío, que pretendía estudiar para un examen -de ya ni sabe qué-, anhelaba el silencio. Levanta la cabeza, voltea a todas partes, busca una solución y la encuentra, una taza grande de porcelana fina. La levanta por encima de su cabeza y ¡paf!, la deja caer sobre la boca del bebé. No más ruido. Puede estudiar.


3

¡Comete esa sopa! Solía decir la abuela regañona a sus nietos. Hasta que uno, cansado del mal sabor de la sopa y del fastidio de la abuela, decidió meterle a ella toda la sopa de un solo golpe. Para mala suerte de la abuela, con todo y plato. Para buena suerte del plato, la abuela ya no tenía dientes. Para mala suerte del nieto, lo vio su madre. Para buena suerte de todos, comamos lo que haya.

sábado, 25 de diciembre de 2010

lunes, 5 de abril de 2010

El miedo a lo otro (o un artículo para Lety)


"El Yo es la identificación, por excelencia
el origen del fenómeno mismo de la identidad"

Emmanuel Levinas, La huella del otro


Me en cuentro a mí mismo en tanto presencio la identidad de ser Yo. Mi ser se encuentra dentro de esta identificación, es decir, al observarme a mí mismo me sé Yo mismo. pero también al encontrar a otros que se asemejan a mí mismo encuentro una identidad, identidad de género o especie, podemos decir.
por el contrario, al encontrar alteridad o alguna diferencia en sí, lo que se suscita es un rechazo, temor u ocultamiento. en tanto afecta nuestra identidad tendemos a mantener al otro fuera del marco de lo común o establecido. Nos asusta, pues, la acción o el hecho que trastoque lo regulado en nuestra convivencia, porque al ampliarnos el horizonte de sentido nos exigiría una revalorización de lo propio o un temblor en nuestras vidas.
y es que las diferencias de razas, cultura, sexo, religión, etc. no son a las que aquí se hace referencia -ellas son sólo matices de lo regulado y establecido-. La referencia es a aquello que en realidad se traspasa lo ordinario, a saber, personas o personajes que escapan de la descripción unánime de lo que un ser humano es; ya fuese por su condición física o por su ideología. pareciéndonos la primera grotesca y la segunda locuaz, por tanto, aquella, más monstruosa para la percepción.
Así, pues, el aspecto físico trastoca nuestra concepción de vida por medio de la imagen, imagen que habrá de posesionarse en nuestra mente, imagen que habrá de dejarnos huella.
Epílogo
Mientras más ampliemos nuestro horizonte de percepción, más fácilmente podríamos asimilar lo otro, lo desconocido, reduciendo de igual modo el temor que ello nos acarrea. Por tanto, vías para esta ampliación pueden ser el cine, la música, la literatura, en fin... el arte. Por ello enuncio sólo algunas obras o artistas que enriquecerán este tema.
Dario Argento - Suspiria, Rojo profundo (cine)
The tigger lillies - (música)
Tom Waits - (música)
Emmanuel Levinas - La huella del otro (letras)
Georges Bataille - Las lágrimas de Eros (letras)